«Yo no estaba enamorado del proceso, estaba enamorado del resultado final.»
Esta es la confesión de Mark Manson, autor del best seller El Sutil Arte de que te Importe un Carajo. En un capítulo clave, cuenta cómo durante su adolescencia y juventud fantaseaba constantemente con ser una gran estrella de rock, cerrando los ojos e imaginándose en el escenario, tocando la guitarra frente a un público enloquecido.
Manson amaba la fama, el ser admirado como una estrella de rock al nivel de los Rolling Stone. Sin embargo, se percató de un detalle crucial: solo amaba esa parte final, disfrutar las mieles del éxito. No estaba dispuesto a pasar horas ensayando con su banda, cargar los equipos, tocar las puertas de los bares para mendigar una oportunidad, repartir flyers de sus tocadas o sacrificar su estabilidad económica para cumplir su sueño.
La lección es clara: las personas que realmente tienen éxito en un campo no son las que sueñan con el final, sino las que aman el proceso, afrontan los desafíos y se comprometen con la rutina diaria que el 99% de la gente evita.
La Prueba de la Medianoche en Dallas
Recuerdo una experiencia que viví hace unos años con Erik Mora, un gran amigo y colega. Él trabajaba en Azteca América Dallas, donde producía un programa deportivo que crecía domingo tras domingo. Yo solía ayudarle como camarógrafo.
Un día, el canal compró los derechos de ocho partidos del equipo local FC Dallas para transmitirlos. Él me pidió ayuda:
—Échame la mano en la cámara. Serán ocho sábados que jugarán de local, y ningún practicante quiere ayudarme.
La rutina era intensa: los partidos empezaban a las 8 p.m. y debíamos llegar mucho antes para grabar el intro y hacer la previa, entrevistando a los asistentes en las afueras del estadio. Comíamos algo rápido en el área de prensa. Mientras mi amigo y los dos conductores narraban, yo bajaba al campo con la cámara lista para las entrevistas post-partido. Luego, volvíamos al estudio para grabar el resumen y la despedida.
Por lo general, después de guardar todos los equipos y subirlos a la camioneta del canal, el reloj marcaba las doce de la noche. Mi amigo pasaba a dejarme a casa, y luego se dirigía solo al canal a editar todo el segmento. Se podría decir que amanecía editando con tal de tener el programa listo para emitirse el domingo a las 9 a.m.
Repetimos esa rutina ocho sábados. Nunca escuché quejarse a mi amigo, jamás maldijo su trabajo. Lo más fuerte que le oí decir fue que le esperaba una larga noche. Pero su mejor recompensa llegaba cuando el programa se emitía.

El Despegue de un Amante del Proceso
Lo curioso es que ese segmento existía gracias al trabajo y la pasión de mi amigo, quien adoraba el fútbol. Él entregaba su tiempo extra porque amaba el proceso de hacerlo funcionar.
Esa exposición en el canal rindió sus frutos: cuando Telemundo Dallas buscó un nuevo reportero deportivo, pensaron en él. Ahora es la imagen principal del segmento de deportes de Telemundo Dallas.
Llegó hasta allí no porque estaba enamorado de la idea de verse como conductor de una cadena grande, sino porque estuvo enamorado del proceso. Un proceso del cual fui partícipe, y que se confirmó cuando me invitó a conocer las instalaciones de Telemundo, y curiosamente, le volví a ayudar con la cámara un par de veces más, porque adiviné: ¡a los practicantes de allí tampoco les gustaba trabajar los fines de semana!
Mi Propia Meta de 100 Notas
Y en lo personal, una de mis metas es escribir 100 notas en este blog. Tampoco estoy enamorado del final y de verme como un blogger famoso; quiero disfrutar escribir estas cien notas, de las cuales por el momento llevo 20. Lo que más adoro es el proceso. Me encanta ver cómo mi mente trabaja, recordando viejas frases de libros leídos para conectarlas con historias vividas. Este camino de la inspiración ya lo he recorrido años atrás cuando escribí tres novelas, solo que ahora estoy de regreso con mis story time al estilo TikTok, pero escritas. No hay retribución económica, solo ganas de escribir.
La pregunta para ti es: ¿Cuál es el éxito que usted solo está «mirando» (la fantasía), y qué parte de su «sábado a medianoche» (el proceso tedioso) necesita empezar a amar para alcanzarlo? ¡Comparte tu proceso en los comentarios!