Dice una frase de marketing que cuando todos se anuncian de la misma manera, la competencia será por precio. Y en esa competencia nadie gana. Franco Escamilla lo supo cuando aún era un desconocido.
Fue uno de los primeros comediantes mexicanos que solía grabar sus presentaciones y los subía completos a YouTube. Sus compañeros lo tomaban por tonto, le decían que estaba quemando su propio trabajo: «si ven todos sus shows en YouTube, nadie irá a verlo en los bares que en ese entonces se presentaba».
—¿Qué vas a hacer cuando todos sepan tus monólogos? —le preguntó un colega de la vieja escuela que llevaba años contando los mismos chistes en cada show.
—Escribo nuevos monólogos —respondió Franco Escamilla, muy seguro de su talento. Ahora se le considera uno de los mejores comediantes de habla hispana.
Para Franco, el que sus monólogos fueran vistos por millones de personas en YouTube nunca fue una desventaja que pusiera en riesgo su show en vivo. Al contrario, gracias a esa visibilidad, es considerado uno de los mejores comediantes. Su talento para escribir no le hace vivir con escasez de ideas; comenta que suele leer mucho para tener buena relación con su creatividad y exigirse a sí mismo para seguir escribiendo nuevos monólogos.

Hace un tiempo leí el libro «La Estrategia del Océano Azul». Aun cuando el libro cuenta muchos ejemplos, estoy seguro de que la historia de Franco Escamilla cae muy bien en esa estrategia porque supo desmarcarse de sus colegas. Supo cómo diferenciarse de ellos para poder llegar a más personas; deseaba que conocieran su trabajo y que lo contrataran en más bares. Según confesó, a sus primeros seguidores les pedía de favor que cuando fueran a verlo al bar, le dijeran al chico de la entrada que iban por Franco Escamilla.
Otra de las historias que cuenta el libro es la del Cirque du Soleil. Los fundadores querían diferenciarse de los circos tradicionales, que tenían como principales atracciones los animales amaestrados, shows de payasos y pagos altos por artistas estrella. Su deseo era mostrar un show más sofisticado, tipo teatro callejero, para entretener a los adultos, y no solo a los niños.
El Cirque du Soleil creó una experiencia teatral completa, similar a una obra de Broadway o una ópera, e introdujo la narrativa artística como el centro de la experiencia. Ahora es conocido a nivel mundial, sus espectáculos son increíbles, y ellos cambiaron la manera o concepto que teníamos todos acerca de cómo es un circo.

En lo personal, me quedo con la historia de Franco Escamilla, porque al igual que un comunicador (o cualquier profesional con experiencia), trabaja solo y su lucha es seguir manteniéndose vigente en los siguientes años, seguir siendo un referente.
La lucha de un profesional con experiencia es similar: seguir actualizándose, adecuándose a todos estos cambios que ha traído el internet, las redes sociales y ahora la IA.
Hoy tenemos la información al alcance de nuestras manos. A veces pienso que los celulares inteligentes, valga la redundancia, son más inteligentes que nosotros. La idea es saber sacarles provecho. Que la edad no sea una desventaja para seguir aprendiendo y adaptándonos, sino que la experiencia vivida sea nuestra mejor arma.
Pregunta para ti: ¿Qué estás dispuesto a eliminar de tu mentalidad para crear ese espacio de mercado único donde tu experiencia es la única estrella?