¿Quién mató la relevancia del título? El ascenso imparable de la marca personal.

¿Quién mató la relevancia del título? El ascenso imparable de la marca personal.

«—¿Cuánto es por tus servicios? —me decían mis clientes en Dallas luego de enseñarles a dominar el ecosistema de Facebook, Instagram y WhatsApp». En cuatro años trabajando en Texas, nadie me preguntó si tenía un título. Me pagaban por lo que sabía resolver, no por lo que un papel decía que yo era.

Muchos creen que el título es un escudo, pero en el campo es solo el tique de entrada. Me pasó también en Cajamarca: llegué a una productora con mi folder lleno de documentos, listo para demostrar mi formación. Al final, terminé hablando de pasillos universitarios y maestros compartidos con el jefe del área. Fui aceptado por la conexión y el talento demostrado en la charla, no porque abrieran mi folder. El título se quedó guardado.

¿Es duro? Sí. Pasar cinco años entre exámenes para que la realidad te dé una bofetada de frío es doloroso. Como bien dice Vilma Núñez en De Invisible a Invencible, hoy las empresas miran tus redes antes que tu CV. Si tu marca personal no demuestra lo que sabes hacer, eres invisible, aunque tengas honores.

«Se acabó el aula. Empieza el paso de la verdad: donde tu marca personal vale más que tu diploma.»

Presentarte solo como «Licenciado en…» es Storyselling barato. Es maquillaje. Como dice Seth Godin, la gente no compra lo que haces, compra cómo los haces sentir. Y como bien señala Genaro Mejía en ¿Quién mató al storytelling?, lo que realmente importa es el Storydoing: tus acciones.

Si te apasiona escribir, hablar frente a cámara o el marketing, deja de presumir el diploma. El océano está rojo de comunicadores con títulos idénticos. Tu Océano Azul está en mostrar tu talento real, tus aprendizajes y hasta tus fallos. Ahí es donde dejas de pedir permiso para empezar a liderar.

«Si quieres que alguien te escuche en este océano rojo donde todos los comunicadores se promocionan igual, deja de presumir el diploma y empieza a mostrar tu talento.

No importa si tu sueño es construir tu propio imperio o ser el pilar estratégico dentro de una gran compañía; en ambos casos, el mercado busca resultados.

Si amas escribir, hablar frente a cámaras, las relaciones públicas o el marketing digital, demuestra lo que puedes hacer en el campo. Al final del día, una marca personal sólida no solo te sirve para emprender, sino para convertirte en el activo más valioso e indispensable de cualquier empresa.

Muestra tu valor real y verás que es más fácil conectar con ese lugar donde tu voz realmente importe.»

«El título en la pared es el pasado; lo que haces hoy con tu talento es el presente.

¿Y tú? ¿Cuál es esa habilidad o ‘truco’ que has aprendido en la calle y que ningún examen universitario te pudo enseñar?

Cuéntame tu historia en los comentarios, quiero leer tus experiencias de guerra.»

 

 

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