El síndrome del micrófono caro: Lo que un joven en un cerro nos enseñó sobre comunicación

El síndrome del micrófono caro: Lo que un joven en un cerro nos enseñó sobre comunicación

La parálisis del título

Nos tomó cinco años obtener el grado. Pasamos noches editando en Premiere o final cut pro, estudiando semiótica y perfeccionando el encuadre. Tenemos el equipo, el conocimiento y, a veces, hasta el estudio armado. Pero cuando llega el momento de encender la cámara y hablar, nos congelamos. El egresado de Ciencias de la Comunicación sufre a menudo de una enfermedad silenciosa: el perfeccionismo como máscara del miedo.

Mientras nosotros esperamos el «momento ideal» o el micrófono de marca, un chico llamado Pol Deportes se subió a un cerro frente al Monumental porque le negaron la entrada. No tenía un teleprompter, tenía agallas. No tenía una señal de satélite, tenía hambre de ser visto.

micrófono caro
¿De qué nos sirve el título, si nos falta la pasión?

El «Efecto Pol» vs. La Parálisis del Egresado

¿Por qué a nosotros, los «especialistas», nos da vergüenza? La deducción es simple, querido colega: Nos da miedo el juicio de nuestros amigos, no el del público. Nos aterra que otros comunicadores digan que nuestro audio no es perfecto o que nuestra iluminación falla.

Pol Deportes no tenía ese peso. Su cartel en casa no decía: «Hasta que tenga una Sony Alpha», decía: «Hasta que me vea ESPN». Él entendió antes que muchos licenciados que la comunicación no es tecnología, es conexión.

Muchos de la «vieja escuela» (y me incluyo) nos refugiamos durante años detrás de la cámara porque es una zona segura. El visor nos protege. Pero hoy, el mercado no busca operadores de cámara; busca voces con autoridad. Las empresas hoy no leen tu CV, escanean tu huella digital. Quieren ver cómo piensas, cómo hablas y qué has construido de la nada. Pol no se hizo viral por suerte; se hizo viral porque llevaba meses siendo constante en la precariedad, hasta que la oportunidad lo encontró preparado en la cima de un cerro.

más valen las ganas que el micrófono caro
«La mejor cámara es la que tienes en la mano. Deja de mirar el escaparate y empieza a crear tu propia historia hoy.»

El Storydoing sobre el Storytelling

Pol Deportes no nos contó que quería ser comunicador; lo hizo. Pasó del Storytelling al Storydoing. Mientras el egresado posterga porque «le falta un lente», Pol ya está conduciendo programas con exjugadores mundialistas.

Si estás esperando a tener el equipo completo para empezar, ya perdiste. El celular que tienes en el bolsillo hoy tiene más potencia que las cámaras con las que grabábamos en los 90.

Tu mayor obstáculo no es el presupuesto, es tu resistencia a ser visto mientras todavía eres «imperfecto».

«Pol Deportes no esperó el permiso de un canal ni el micrófono de 500 dólares; solo necesitó un cerro y una meta clara. Nosotros tenemos los títulos, pero él tiene la audiencia. Hoy te pregunto:

¿Vas a seguir puliendo un currículum que nadie lee o vas a empezar a construir la marca que nadie pueda ignorar? Deja de postergar. Cuéntame en los comentarios: ¿Cuál es esa idea que tienes guardada por ‘falta de equipo’? Mañana mismo empezamos a grabarla con lo que tengas a mano.»

Puedes ver más artículos en Crónicas de un comunicador.

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